<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-788264794741082746</id><updated>2012-02-16T03:12:23.889-08:00</updated><title type='text'>Misa Criolla</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://coralfaomega2.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/788264794741082746/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://coralfaomega2.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Olga Kruse</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='http://4.bp.blogspot.com/_mm_E5ja8KwY/TMEDj6Q5beI/AAAAAAAADJ4/w3QrhOc8AVQ/S220/PhotoFunia-14c1ca.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>2</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-788264794741082746.post-1057321972809702877</id><published>2009-02-24T16:34:00.001-08:00</published><updated>2009-02-24T16:34:43.183-08:00</updated><title type='text'>ACERCA DE LA CREACION DE MISA CRIOLLA</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: justify;" id="headere" class="prensaobras"&gt;&lt;span class="prensaobras"&gt;&lt;span class="prensaobras"&gt;(Texto firmado por Ariel                              Ramírez)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;                           &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" id="headere2"&gt;En Roma había conocido al Padre                              Antuña, estudioso prelado de Argentina, quien                              me presentó al Padre Wenceslao van Lun, un                              holandés con quien nos entendíamos en                              un italiano básico pero eficaz, y al mismo                              tiempo bastante divertido. Van Lun me llevó                              a Holanda y desde allí me recomendó                              a un convento en Würzburg, una pequeña                              y hermosa localidad a unos 100 km. de Franckfurt.                              Todos los seminaristas hablaban alemán, salvo                              dos monjitas que estaban a cargo de la cocina y a                              quienes el Padre van Lun me presentó para ayudar                              a comunicarme, pues suponía que entendían                              español.&lt;br /&gt;                            La realidad era que las hermanas Elizabeth y Regina                              Brückner habían vivido en Portugal, y                              algo de español entendían, lo cual fue                              para mí una salvación en todo sentido:                              por fin podía dialogar y, por añadidura,                              desde ese día, empecé a comer con ellas,                              directamente en la mesa de trabajo de la cocina.&lt;br /&gt;                           &lt;br /&gt;                            Frecuentemente, desde la ventana de la cocina, contemplaba                              el magnífico paisaje semiboscoso, gloriosamente                              verde, con una enorme casona que a lo lejos se dibujaba                              de blanco con las últimas nieves de la primavera.                              Tanta belleza me producía sentimientos exultantes                              y, desde mis jóvenes años, me parecía                              estar un paso más arriba de la tierra.&lt;br /&gt;                           &lt;br /&gt;                            Ellas no compartían mi entusiasmo. No podían                              olvidar que esa casona y las tierras más distantes                              habían sido parte de un campo de concentración                              donde hubo alrededor de mil judíos prisioneros.&lt;br /&gt;                           &lt;br /&gt;                            Desde la distancia, las monjitas me contaron, podían                              imaginar el horror y el miedo. Sólo en voz                              muy baja llegaban noticias acerca del frío                              y del hambre. Una estricta regla castigaba con la                              horca -sin más trámite- a cualquiera                              que ayudara o simplemente tomara contacto con aquellos                              que esperaban su trágico destino.&lt;br /&gt;                           &lt;br /&gt;                            Pero Elizabeth y Regina habían elegido la misericordia                              y habían sido formadas para el valor, de modo                              que, noche tras noche, empaquetaban cuantos restos                              de comida podían y se acercaban sigilosamente                              al campo para dejar su ayuda en un hueco debajo del                              alambrado.&lt;br /&gt;                            Durante ocho meses ese paquete desapareció                              cada día. Hasta que un día nadie retiró                              el paquete y tampoco los siguientes, que se fueron                              acumulando. La casa estaba vacía y los rumores                              esparcieron la noticia acerca del traslado de los                              prisioneros. El temido viaje se había iniciado                              una vez más.&lt;br /&gt;                            Al finalizar el relato de mis queridas protectoras,                              sentí que tenía que escribir una obra,                              algo profundo, religioso, que honrara la vida, que                              involucrara a las personas más allá                              de sus creencias, de su raza, de su color u origen.                              Que se refiriera al hombre, a su dignidad, al valor,                              a la libertad, al respeto del hombre relacionado a                              Dios, como su Creador.&lt;br /&gt;                           &lt;br /&gt;                            Un día de 1954, tal vez del mes de mayo, estando                              en Liverpool, no puede resistir la tentación                              de subir a un barco, el Highland Chefstein, que iba                              a Buenos Aires donde me esperaban mi hija Laura, de                              cinco años y mis viejos, que superaban los                              setenta. Me había convencido que en dos meses                              regresaría al lugar donde ya había decidido                              afincarme para siempre, pero el destino me reservaba                              otro rumbo. En aquel barco que atravesaba el Atlántico                              hacia el sur, empecé a rememorar el relato                              de las hermanitas Brückner y a pensar en toda                              la solidaridad humana, todo el amor que había                              recibido, de parte de gente extranjera con la que                              apenas podíamos comunicarnos por el desconocimiento                              mutuo de nuestras lenguas. Me conmovía pensar                              en que todo lo que recibí fue exclusivamente                              por amor a mi música y a mi persona, hasta                              que comprendí que sólo podía                              agradecerles escribiendo en su homenaje una obra religiosa,                              pero no sabía aún cómo realizarla.&lt;br /&gt;                           &lt;br /&gt;                            Al regresar a Argentina, todo se transformó                              en mi vida, mi carrera había crecido y mis                              canciones comenzaron a ser muy populares, poco a poco                              comencé a ser Ariel Ramírez... con el                              tiempo Europa quedó muy lejos... pero mi pensamiento                              seguía centrado en la idea surgida en el Atlántico.                              En esta búsqueda comencé a reunir información,                              y es así que tiempo después me encontré                              con el Padre Antonio Osvaldo Catena (link a texto),                              amigo de la juventud en Santa Fe, mi ciudad natal,                              quien fue realmente el que transformó la base                              de lo que yo había escrito pensando en una                              canción religiosa, en una idea increíble:                              la posibilidad de componer una misa con ritmos y formas                              musicales de esta tierra. El padre Osvaldo Catena                              era en 1963 Presidente de la Comisión Episcopal                              para Sudamérica encargada de realizar la traducción                              del texto latino de la misa al español, según                              el Concilio Vaticano de 1963 que presidió SS                              Pablo VI. Cuando ya tenía terminados los bocetos                              y formas del ordinario de la misa el mismo Catena                              me presentó a quien realizaría los arreglos                              corales de la obra: el Padre Segade.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/788264794741082746-1057321972809702877?l=coralfaomega2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://coralfaomega2.blogspot.com/feeds/1057321972809702877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://coralfaomega2.blogspot.com/2009/02/acerca-de-la-creacion-de-misa-criolla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/788264794741082746/posts/default/1057321972809702877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/788264794741082746/posts/default/1057321972809702877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://coralfaomega2.blogspot.com/2009/02/acerca-de-la-creacion-de-misa-criolla.html' title='ACERCA DE LA CREACION DE MISA CRIOLLA'/><author><name>Olga Kruse</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='http://4.bp.blogspot.com/_mm_E5ja8KwY/TMEDj6Q5beI/AAAAAAAADJ4/w3QrhOc8AVQ/S220/PhotoFunia-14c1ca.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-788264794741082746.post-1721436940905900842</id><published>2009-02-11T09:57:00.000-08:00</published><updated>2009-02-13T07:44:41.436-08:00</updated><title type='text'>MISA CRIOLLA</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify;font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La Misa Criolla, obra musical para solistas, coro y orquesta, de naturaleza religiosa y folklórica, fue creada por el músico argentino Ariel Ramírez en 1964. Los textos litúrgicos fueron traducidos y adaptados por los sacerdotes Antonio Osvaldo Catena, Alejandro Mayol y Jesús Gabriel Segade. Considerada una de las obras cumbres de la música argentina. La obra fue inspirada por -y está dedicada a- dos monjas alemanas, Elisabeth y Regina Brückner, quienes durante el nazismo ayudaron con alimentos a los prisioneros de un campo de concentración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Fue compuesta y grabada en 1964 y lanzada como álbum en 1965, con el destacado grupo folklórico Los Fronterizos (Eduardo Madeo, Gerardo López, Julio César Isella y Juan Carlos Moreno) como solistas, Jaime Torres en charango, la Cantoría de la Basílica del Socorro, dirigida por el padre J. G. Segade y una orquesta integrada por instrumentos regionales, dirigida por el propio Ariel Ramírez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para dejar sus comentarios y/o sugerencias haga click sobre la palabra "comentarios".&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/788264794741082746-1721436940905900842?l=coralfaomega2.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://coralfaomega2.blogspot.com/feeds/1721436940905900842/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://coralfaomega2.blogspot.com/2009/02/misa-criolla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/788264794741082746/posts/default/1721436940905900842'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/788264794741082746/posts/default/1721436940905900842'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://coralfaomega2.blogspot.com/2009/02/misa-criolla.html' title='MISA CRIOLLA'/><author><name>Olga Kruse</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='http://4.bp.blogspot.com/_mm_E5ja8KwY/TMEDj6Q5beI/AAAAAAAADJ4/w3QrhOc8AVQ/S220/PhotoFunia-14c1ca.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
